La Cámara de la Fruta Industrializada lidera una iniciativa multisectorial que busca trascender el dulce tradicional, integrando esta fruta en platos salados y coctelería para fortalecer toda la cadena productiva.

La Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (CAFIM) ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para devolver al membrillo el lugar de protagonismo que supo ocupar en la matriz productiva y cultural de la provincia. La iniciativa, que cuenta con el respaldo activo de productores, industriales y reconocidos chefs mendocinos, se enfoca en la innovación culinaria como vector para estimular el consumo, proponiendo su uso desde entradas y platos principales hasta sofisticadas alternativas en la coctelería regional.

Desde el punto de vista técnico, el membrillo mendocino presenta ventajas competitivas significativas. Gracias a las condiciones climáticas específicas de la región y a una menor humedad ambiente, el fruto desarrolla una mayor concentración de pectinas y fibras solubles, elementos fundamentales que aseguran una capacidad de gelificación superior. Esta particularidad química ha sido, históricamente, el pilar técnico para la excelencia en la elaboración de dulces, jaleas y conservas de alta calidad.

El desafío actual de la industria es revertir la pérdida de espacio que el membrillo ha sufrido en la mesa familiar debido a profundos cambios culturales en las últimas décadas. La estrategia planteada por CAFIM no busca solo un rescate nostálgico, sino una actualización contemporánea del producto. En este sentido, la entidad ya trabaja en la organización de una “Fiesta del Membrillo” para el próximo año, concebida como una vidriera técnica y comercial donde los gastronómicos demostrarán la versatilidad del fruto más allá de los formatos tradicionales.

Esta apuesta por el valor agregado se enmarca en un plan integral de la cámara para recuperar el mercado de otras frutas emblemáticas, como el durazno, el damasco y la ciruela. La hoja de ruta es clara: generar primero una demanda sólida que impulse la necesidad de mercado, para luego incentivar la recuperación de las superficies cultivadas, las cuales han disminuido considerablemente en los últimos años. Con un enfoque interdisciplinario que involucra a la industria, la gastronomía y el turismo, Mendoza busca revitalizar una pieza fundamental de su identidad productiva.