Mientras el mercado turco opera con valores excepcionalmente altos a nivel internacional, Paraguay avanza en auditorías sanitarias para exportar carne y ganado en pie. El país euroasiático habilitó el ingreso de 500.000 vacunos para frenar la escalada interna.

El mercado ganadero mundial tiene la vista puesta en Turquía, donde los precios de la hacienda a faena han alcanzado niveles que duplican o triplican las referencias de los exportadores tradicionales del Mercosur. Según un informe de la consultora Faxcarne, los valores para animales jóvenes se ubican entre los 13 y 14 dólares por kilo carcasa, consolidando al país como uno de los destinos con mayor valorización del ganado a nivel global.
Esta distorsión de precios responde a una escasez estructural de hacienda que el gobierno turco intenta moderar mediante una agresiva política de importaciones. Para este 2026, las autoridades habilitaron un cupo de hasta 500.000 vacunos para engorde, buscando aumentar la oferta interna y aliviar la presión sobre los precios al consumidor final, que se mantienen tensionados pese a leves ajustes estacionales.
En este escenario de alta demanda, Paraguay se posiciona estratégicamente para captar parte de ese mercado. El país vecino se encuentra en etapas avanzadas de evaluación y auditorías sanitarias para lograr la habilitación que le permita exportar tanto carne bovina como ganado en pie. El interés de la cadena cárnica paraguaya es lógico: Turquía representa un negocio de entre 700 y 1.000 millones de dólares anuales en importaciones.
Para los productores de la región, la apertura de un mercado que paga valores tan elevados —oscilando entre US$ 13,30 y US$ 14,36 por kilo para animales de calidad— implica una oportunidad doble. Por un lado, descomprime la oferta local y, por otro, establece un nuevo techo de precios para la reposición, marcando un hito en el comercio internacional de proteínas del cual el Cono Sur busca ser protagonista.