Pedro Bocca, del INAUT (Instituto Nacional de Automática de la UNSJ)-CONICET, desarrolló y patentó un sistema robótico capaz de diagnosticar enfermedades en árboles y aplicar dosis precisas de pesticidas, reduciendo costos y el impacto ambiental.

En un contexto donde la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), estima que el 40% de la producción agrícola mundial se pierde por plagas y enfermedades, la innovación argentina surge como una solución disruptiva. Pedro Bocca, ingeniero electromecánico del Instituto de Automática de San Juan, diseñó un robot que utiliza Inteligencia Artificial para identificar afecciones en cultivos intensivos en menos de 10 segundos. A diferencia de los sistemas tradicionales de fumigación masiva, este desarrollo permite discriminar entre ejemplares sanos y enfermos, optimizando el uso de agroquímicos.

El robot opera con una cámara frontal que captura imágenes de las hojas en tiempo real. Mediante redes neuronales entrenadas por Bocca, la IA clasifica el tipo de enfermedad y el grado de afectación, incluso con muestras extraídas de forma aleatoria en el campo. Inmediatamente, un brazo robótico situado en la parte posterior posiciona los picos de pulverización para aplicar la dosis justa de pesticida únicamente en las zonas del árbol que lo requieren.

Este sistema no solo garantiza un tratamiento correctivo eficaz, sino que también permite coordinar aplicaciones preventivas y predictivas. Según el especialista, el robot puede aplicar el 100% del producto en el foco infeccioso y reducir la dosis al 50% o 25% en las áreas circundantes para evitar la propagación. Además de mejorar la sanidad vegetal, esta tecnología representa un ahorro económico significativo para el productor al evitar el desperdicio de insumos.

El próximo paso del proyecto consiste en realizar pruebas de campo definitivas montando el robot en un tractor para cuantificar los niveles de ahorro en condiciones reales de trabajo. Bocca enfatiza que la IA es una herramienta que, potenciada por la capacidad científica local, permite alcanzar soluciones que antes eran impensadas para la agricultura intensiva, marcando un camino hacia una producción más eficiente y ambientalmente amigable.