Una exportación entrerriana marcó el hito de ser la primera certificación bajo el nuevo esquema comercial. Con una baja del arancel del 17,3% al 0%, el sector apícola vuela alto tras un crecimiento del 93% en el primer trimestre de 2026.
El acuerdo estratégico entre el Mercosur y la Unión Europea ha dejado de ser una promesa diplomática para convertirse en una realidad comercial con sello federal. Esta semana se emitió el primer certificado que habilita las cuotas libres de impuestos, y el protagonista fue un cargamento de 21 toneladas de miel natural de Concordia, Entre Ríos, con destino a Alemania. Lo trascendente del hecho radica en la competitividad inmediata: el producto pasó de tributar un arancel del 17,3% a ingresar con arancel cero, eliminando de un solo golpe una de las barreras históricas para las economías regionales.
Este avance llega en el momento de mayor efervescencia para la apicultura nacional. Según datos del Consejo Agroindustrial Argentino, el sector exportó u$s 73,9 millones en el primer trimestre de 2026, lo que representa un salto exponencial del 93,7% respecto al año anterior. En volumen, las casi 30.000 toneladas despachadas en lo que va del año confirman que la miel argentina no solo mantiene su calidad reconocida, sino que está capturando una cuota de mercado global mucho más agresiva.
La entrada en vigor provisional del acuerdo abre un mercado de 700 millones de consumidores y establece una cuota anual de 45.000 toneladas de miel libres de arancel para el bloque. Para una actividad que involucra a más de 22.000 productores y 4 millones de colmenas en todo el país, la previsibilidad de precios y la eliminación de gravámenes en destino actúan como un incentivo directo para la inversión en salas de extracción y tecnología de trazabilidad, exigida por el mercado europeo.
Pese al optimismo oficial, el sector privado mantiene la cautela sobre las “barreras no arancelarias” y las normativas ambientales que Europa suele aplicar como salvaguardias. Sin embargo, el caso de la miel de Concordia demuestra que la capacidad de respuesta de los productores argentinos es inmediata. Con proyecciones que estiman un crecimiento de las exportaciones agrícolas del 76% en el primer lustro del acuerdo, la apicultura se posiciona como el “caso testigo” de cómo el libre comercio puede reactivar las finanzas de las provincias.







