El negocio financiero de la reconocida cadena de supermercados reflejó un fuerte déficit durante el último ejercicio, impulsado por el salto en la incobrabilidad de su sociedad emisora de créditos.
El deterioro en la capacidad de pago de los hogares comenzó a reflejarse con fuerza en los balances de las empresas que operan herramientas de financiación al consumo. La sociedad Tarjetas del Mar, encargada de administrar el plástico propio de la cadena de supermercados La Anónima, cerró su último ejercicio con pérdidas que ascendieron a más de cuarenta y un mil millones de pesos, evidenciando un marcado incremento en relación con los períodos anteriores.
De acuerdo con el balance aprobado, el principal factor que explicó este rojo financiero fue el fuerte salto en los cargos por deudores incobrables, los cuales registraron un incremento real superior al doscientos por ciento. Este comportamiento acompañó la tendencia general de la morosidad en las familias, que alcanzó niveles récord impulsados por el peso de los compromisos corrientes y la retracción en los ingresos disponibles de los sectores consumidores.
Los ingresos netos obtenidos por la operatoria crediticia resultaron insuficientes para neutralizar el impacto del incremento de la mora y los elevados costos administrativos y comerciales. Frente a este escenario, la compañía supermercadista debió endurecer de manera preventiva sus políticas de otorgamiento de créditos, instrumentando además esquemas de refinanciación para una parte importante de su cartera en mora.
El fenómeno expone las dificultades que atraviesan los eslabones comerciales que utilizan la financiación propia como estrategia de ventas cotidianas. Mientras las firmas del sector buscan reordenar sus carteras con criterios más estrictos, el mercado sigue de cerca la evolución de la morosidad familiar como un termómetro clave de la situación económica general y del consumo masivo.






