Tres flamantes ingenieros de la UNNE (Universidad Nacional del Nordeste), desarrollaron un equipo localizado para frutales que iguala el ritmo de una cuadrilla de 10 operarios, mejorando la uniformidad y reduciendo drásticamente los gastos de mano de obra.

La producción citrícola argentina, que en 2024 alcanzó más de 3,4 millones de toneladas, cuenta ahora con una nueva solución tecnológica nacida en la universidad pública. Leonardo Borzatto, Milton Matijasevic y Federico Burghardt presentaron como tesis de grado en la Facultad de Ingeniería de la UNNE el diseño y modelado 3D de una fertilizadora localizada de precisión, pensada para transformar la realidad productiva del Noreste Argentino (NEA).

El equipo surge para resolver una doble limitación histórica de la región: la ineficiencia de las máquinas convencionales (que desperdician fertilizante en la entrefila) y el alto costo de la aplicación manual, que demanda cuadrillas de diez o más personas. El prototipo diseñado concentra el fertilizante sólido granulado —como Urea o mezclas NPK— directamente en el área de absorción radicular de la planta, evitando pérdidas por lixiviación y competencia con malezas.

El análisis de costos del proyecto es contundente. Mientras que el método manual y la máquina alcanzan el mismo rendimiento (2,5 hectáreas por hora), la diferencia radica en la cantidad de personal: el equipo solo requiere dos operarios frente a los ocho que se utilizaron para la comparativa manual. Esta reducción implica un ahorro operativo de U$S 10.090 anuales (calculado sobre 90 días de trabajo).

Con un costo de fabricación estimado en U$S 21.908, la inversión se amortiza en aproximadamente dos años. Además, el diseño —desarrollado en SolidWorks— es versátil y puede adaptarse a otros cultivos frutales como palta, mango, pecán y durazno, abriendo una ventana de oportunidad para productores de diversas regiones que buscan dar el salto hacia la agricultura de precisión.