Ubicada en Maipú, la empresa ha sido elegida tres veces consecutivas como la mejor del planeta por el EVOO World Ranking, consolidando a la Argentina como potencia en la industria del aceite de oliva virgen extra.

En el corazón de Maipú, Mendoza, donde la Cordillera de los Andes actúa como telón de fondo de viñedos y olivares centenarios, se erige Olivícola Laur. Fundada en 1889 por el inmigrante francés Francisco Laur, esta institución ha logrado lo que parecía imposible para productores ajenos a la tradición mediterránea: liderar el ranking mundial de aceite de oliva virgen extra.

El reconocimiento internacional ha sido contundente. Durante los años 2021, 2022 y 2023, Laur fue distinguida como la mejor olivícola del mundo por el EVOO World Ranking, superando a históricos productores de Italia, España, Grecia y Túnez. Este logro no es producto del azar, sino de una combinación estratégica entre tradición, un terroir único y tecnología de vanguardia, sumando más de 624 premios internacionales en la última década.

Actualmente, la firma produce cerca de un millón de botellas anuales, exportando su calidad premium a mercados tan diversos y exigentes como Estados Unidos, China y Corea del Sur. Su portfolio, que incluye referencias de alta gama como “Alto en Polifenoles” y “Gran Laur”, es hoy un estándar de referencia para conocedores y consumidores de todo el mundo.

Más allá de su éxito comercial, Laur ha transformado su finca en un polo de turismo gastronómico. Los visitantes pueden recorrer la almazara y los olivares históricos, descubriendo los procesos que dan vida a un aceite que ya no es un secreto regional, sino un estandarte de la calidad argentina. Es, sin duda, una parada obligada para quienes buscan entender por qué nuestro país hoy se sienta a la mesa de las grandes potencias mundiales.