Bajo el modelo de Open Access, la privatización busca captar inversiones por USD 755 millones para transformar el transporte de litio, cobre y granos en la región.

El Gobierno nacional activó el cronograma oficial para la privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A., una medida estratégica para destrabar el potencial exportador del Norte Grande. El esquema elegido, denominado “Open Access” con desintegración vertical, permitirá licitar por separado la infraestructura de vías, los talleres y el material rodante. El objetivo central es revertir una paradoja histórica: mientras la producción agroindustrial se sextuplicó desde 1970, el volumen transportado por tren hoy es inferior al de hace 50 años.

Para la minería, la modernización del ferrocarril es una cuestión de supervivencia operativa. Con inversiones proyectadas en USD 20.000 millones para cobre y litio, el sistema actual resulta insuficiente. La atención está puesta en el Ramal C14 (Salta), que tras la modernización podría saltar de mover 12.500 toneladas anuales a 1,3 millones. Se estima que, en 15 años, la minería representará más del 67% de la carga total del Belgrano en el NOA, con el litio multiplicando su volumen ferroviario por 15 en apenas cuatro años.

El proceso ya despertó el interés de gigantes internacionales. Grupo México Transportes (GMXT) se perfila como el competidor más agresivo, con una propuesta de inversión que podría alcanzar los USD 3.000 millones en un lustro. Por otro lado, un consorcio agroindustrial integrado por las principales cerealeras del país (AGD, Bunge, Cargill, Dreyfus y ACA) busca el control del corredor hacia los puertos del Gran Rosario para optimizar la salida de la producción agrícola.

Según el cronograma oficial, el cierre de la presentación de ofertas se concretará en junio de 2026, con la firma de contratos prevista para julio. La transferencia efectiva al operador privado se realizaría en diciembre de este año. Con este cambio de paradigma, el Ministerio de Economía proyecta duplicar la capacidad operativa en 18 meses, garantizando que la riqueza mineral y agrícola del norte no quede atrapada por falta de logística.