La Dra. Yaquelin Dip (UNNE) advierte que la resistencia a los fármacos y el cambio climático están creando un escenario crítico. El diagnóstico técnico se vuelve la única herramienta rentable para el productor.
La problemática de la garrapata en la región ha escalado a un nivel de alerta máxima. Según la Dra. Yaquelin Dip, especialista de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, el escenario es preocupante debido a la falta de conciencia y diagnósticos precisos. La parásito ya no se limita a sus zonas históricas, sino que avanza hacia nuevas áreas impulsado por el movimiento de hacienda y el aumento de las temperaturas globales, afectando la rentabilidad de rodeos que antes estaban a salvo.
Uno de los puntos de mayor fricción económica es la creciente resistencia a los tratamientos. En provincias como Corrientes, las garrapatas ya presentan inmunidad a la mayoría de los principios activos disponibles en el mercado. Esta situación se agrava por el manejo empírico del productor, quien suele repetir la compra del mismo producto sin leer prospectos ni contar con asesoramiento profesional, transformando la inversión sanitaria en un gasto estéril.
El impacto sanitario se traduce directamente en mortandad a través del complejo de la “Tristeza Bovina”. La especialista destaca que la presencia masiva del parásito es solo el inicio de una cadena que termina con la muerte del animal y pérdidas financieras irreversibles. Ante este panorama, el laboratorio de la UNNE ha procesado desde 2020 herramientas de control que permiten identificar el tipo exacto de garrapata y, mediante bioensayos, determinar qué fármaco es realmente efectivo para cada campo.
La solución actual no reside en aplicar más químicos, sino en la gestión inteligente de los recursos. La auditoría de los bañaderos —controlando pH y niveles de carga— y el diagnóstico serológico temprano son pasos fundamentales para anticiparse al brote. El mensaje de la academia es contundente: el trabajo en equipo entre el productor y el médico veterinario, respaldado por datos de laboratorio, es la única vía para revertir una situación que, de lo contrario, será cada vez peor.







