El Ministerio de Salud investiga tres brotes epidemiológicos vinculados al consumo de carne de jabalí y chacinados de procedencia informal. Autoridades insisten en los riesgos de productos sin certificación bromatológica.

El Ministerio de Salud de la provincia de Córdoba ha emitido una alerta epidemiológica tras confirmar 23 casos positivos de triquinosis, una enfermedad parasitaria causada por el consumo de carne contaminada con el parásito Trichinella spiralis. Los contagios se concentran en tres focos distintos: dos en la capital provincial, con 12 personas afectadas, y uno en la localidad de Malvinas Argentinas, con 11 pacientes.

Desde el Departamento de Zoonosis informaron que, en el caso de los focos de la ciudad de Córdoba, nueve contagios fueron vinculados directamente al consumo de carne de jabalí. La presencia del parásito en estas muestras fue validada técnicamente por el Centro de Excelencia en Productos y Procesos Córdoba (Ceprocor). En los restantes casos, las autoridades continúan las investigaciones para identificar con precisión el origen de los productos, aunque la hipótesis principal sostiene la transmisión por la ingesta de alimentos derivados de carne porcina o de animales silvestres sin controles sanitarios.

La triquinosis se manifiesta a través de cuadros que incluyen fiebre, dolores musculares intensos, cefaleas e hinchazón facial, además de síntomas gastrointestinales. Es fundamental destacar que el parásito no se elimina mediante técnicas tradicionales como el ahumado, la salazón o el secado, por lo que el único método eficaz para prevenir la enfermedad es asegurar que los productos provengan de establecimientos habilitados que realicen las pruebas bromatológicas obligatorias.

Ante esta situación, la cartera sanitaria hizo un llamado urgente a la población: evitar el consumo de chacinados caseros o adquiridos en circuitos informales que carezcan de etiquetas de trazabilidad y habilitación bromatológica. La industria porcina y el sector agropecuario subrayan la importancia de la educación alimentaria para prevenir el impacto de estas enfermedades, recordando que el consumo de carne de cerdo o jabalí debe estar estrictamente regulado para garantizar la seguridad de toda la cadena de valor.