A partir del miércoles 1 de julio, los frigoríficos deberán integrar los datos de la caravana electrónica al proceso de sacrificio, completando el ciclo de información desde el nacimiento hasta el mostrador.

La ganadería argentina atraviesa un cambio de paradigma tecnológico. A partir de este 1° de julio, la trazabilidad individual electrónica, que hasta ahora se limitaba a la vida del animal en el campo, se extiende a la industria. Con esta medida, los frigoríficos están obligados a adaptar sus sistemas para leer la identificación electrónica de cada bovino al ingresar a la faena y vincularla con su respectiva res, permitiendo cerrar el círculo informativo.

Hasta el momento, la caravana se retiraba al momento del sacrificio, perdiéndose gran parte del historial productivo. Según explicó Silvio Marchetti, director Nacional de Producción Ganadera, esta integración es fundamental para que el criador pueda conocer, por ejemplo, el rendimiento y la calidad de la carne que produjeron sus terneros. Esto permitirá a los productores, incluso a los pequeños que hoy pierden el rastro de sus animales, tomar decisiones estratégicas basadas en resultados concretos.

El proceso no está exento de desafíos y debates. Si bien la tecnología se presenta como una herramienta para optimizar la eficiencia y medir datos que antes se desperdiciaban, diversos sectores productivos han manifestado su preocupación. Muchos productores señalan que la operativa de colocación y gestión de las caravanas resulta “engorrosa” y costosa, habiéndose registrado incluso presentaciones legales para solicitar que el sistema sea optativo y no obligatorio.

A pesar de la resistencia, establecimientos de punta como la cabaña La Coincidencia, que ya aplica estas herramientas tecnológicas, demuestran que el uso de datos permite escalar el negocio y mejorar la genética de forma precisa. El desafío para las autoridades será ahora lograr una implementación fluida que no ahogue a los productores de menor escala, mientras la Cámara baja ya analiza alternativas para flexibilizar la obligatoriedad del sistema.