La mega-inversión destinada a proyectos de cobre en la región cordillerana de la provincia de San Juan, obtuvo luz verde bajo el régimen de incentivos, otorgando previsibilidad a largo plazo y traccionando a toda la cadena de proveedores del NOA.

En un paso considerado estratégico para la economía nacional, el Gobierno oficializó la incorporación formal del distrito minero Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La iniciativa contempla un plan de inversión sin precedentes que asciende a los US$ 9.737 millones, destinados al desarrollo de proyectos cupríferos y metalíferos de clase mundial en la cordillera, con un marcado impacto federal y un derrame directo sobre las economías del NOA.

La inclusión bajo este marco normativo otorga a los desarrolladores estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera por un plazo de 30 años, garantías clave para viabilizar obras de infraestructuras colosales que requieren altos niveles de capital y largos períodos de maduración. El cobre, enmarcado en la transición energética global, se posiciona como uno de los pilares fundamentales para diversificar las exportaciones del país.

Desde el sector empresario y las cámaras mineras remarcaron que la magnitud de este desembolso dinamizará de forma exponencial la cadena de valor industrial, impulsando la contratación de servicios especializados, la fabricación de insumos nacionales y la creación de miles de puestos de trabajo directos e indirectos en las provincias cordilleranas.

Finalmente, las autoridades destacaron que la consolidación de este hito envía una sólida señal a los mercados internacionales sobre las condiciones de previsibilidad y seguridad jurídica que la Argentina busca consolidar, abriendo el camino para que otros proyectos de gran envergadura sigan el mismo camino en el corto plazo.