Un comité de expertos recomendó oficialmente otorgar esta distinción al producto mendocino, destacado por su aroma intenso, color vibrante y una concentración de aceites esenciales única en el planeta.

El orégano producido en la localidad de San Carlos, Mendoza, está a punto de hacer historia al convertirse en el primero a nivel global en obtener el sello de Indicación Geográfica (IG). Esta recomendación unánime fue elevada a la Secretaría de Agricultura tras un exhaustivo trabajo de gestión realizado por la Sociedad Rural del Valle de Uco y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), junto a organismos técnicos como el INTA y el Senasa.

Lo que hace único a este orégano es su excepcional concentración de aceites esenciales, una característica que deriva directamente de las condiciones climáticas del Valle de Uco. La combinación de una alta heliofanía, la baja humedad ambiente y la amplitud térmica de la zona, sumado a un tradicional proceso de secado al sol, da como resultado un condimento con un aroma tan intenso que puede percibirse a 30 centímetros de distancia.

Para acceder a este sello de calidad, los productores deberán cumplir con requisitos estrictos: el producto debe estar libre de tierra y palos, las hojas deben mantenerse enteras y no se permite ningún rastro de otras especies vegetales. Este estándar garantiza un producto de pureza total, compuesto mayoritariamente por inflorescencias, lo que lo diferencia drásticamente del orégano comercial común que suele contener polvo u hoja molida.

El impacto económico de esta certificación ya se hace sentir. Según Mario Leiva, presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco, ya hay cuatro empresas inscriptas para certificar y se prevé un volumen inicial de 15 toneladas para el primer año. La obtención de la IG no solo protege la identidad del producto, sino que posiciona a la Argentina en la vanguardia de los alimentos con valor agregado en origen, atrayendo el interés de capitales nacionales y extranjeros.