En una etapa de mayor exigencia global, los créditos de carbono se transforman en activos de alta integridad. Con transacciones que ya superan los USD 1.000 millones, Argentina se posiciona como un actor clave para captar inversiones verdes.

El mercado global de créditos de carbono ha dejado atrás su etapa de experimentación para entrar en una fase de madurez estructural. Según el reporte State of Carbon Credits 2025, aunque el volumen de emisiones bajó levemente, el valor económico del mercado creció un 6%, alcanzando los USD 1.040 millones. Este fenómeno responde a una “limpieza” del sistema: las empresas ya no buscan cualquier crédito, sino aquellos de alta integridad ambiental, cuya participación en las compras corporativas saltó del 44% al 50% en solo un año.

Para el sector agroindustrial argentino, este cambio de paradigma es una oportunidad sin precedentes. Los contratos de compra anticipada (conocidos como offtakes) se triplicaron en 2025, alcanzando acuerdos por USD 12.250 millones. Esto demuestra que el mundo está “reservando” capacidad de remoción de carbono a futuro, y nuestro país, con su vasta superficie de bosques, sistemas ganaderos regenerativos y agricultura de precisión, tiene todas las credenciales para ser un proveedor de élite en este mercado.

Desde la Mesa Argentina de Carbono destacan que la clave ahora es la “calidad”. Ya no basta con declarar una captura de carbono; hay que certificarla bajo estándares internacionales rigurosos. En este contexto, América Latina emerge como el gran reservorio de soluciones basadas en la naturaleza. Para provincias como Jujuy, esto abre una puerta para financiar la conservación de sus ecosistemas y premiar a los productores que implementan prácticas sostenibles, transformando el cuidado ambiental en un ingreso genuino en dólares.

La implementación del Artículo 6 del Acuerdo de París y mecanismos como el CORSIA están terminando de dar forma a las reglas de juego. Argentina se encuentra ante el desafío de generar un marco normativo transparente que facilite estas inversiones. Como señala Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono, la integridad y la transparencia serán los activos más valiosos. El campo ya no solo produce alimentos y fibras; ahora también está en condiciones de exportar servicios ecosistémicos a un mundo sediento de neutralidad climática.