Bajo el nuevo acuerdo Mercosur-UE, el primer cargamento de frutos secos partió hacia España sin pagar gravámenes, marcando un precedente de competitividad para las economías regionales.

Mendoza concretó la primera exportación argentina bajo el régimen del acuerdo Mercosur-Unión Europea. El protagonista de este momento fue un cargamento de 21 mil kilos de nuez con cáscara proveniente del Valle de Uco, que ingresó al mercado español con arancel cero. Esta operación, valorada en 60 mil dólares FOB, marca el inicio de una nueva etapa para los productores locales, quienes lograron capitalizar de inmediato la eliminación del arancel del 4% que regía anteriormente para este producto.

El eje operativo de este nuevo escenario es el certificado de origen, documento clave que habilita las exenciones arancelarias. Según especialistas del Centro de Despachantes de Aduana, el sistema permite ahora la autocertificación remota por parte del exportador, aunque en esta fase inicial las empresas mantienen el circuito institucional tradicional para garantizar la seguridad documental. La experiencia consolidada en mercados como Brasil y Chile ha facilitado esta transición hacia las exigencias europeas.

El acuerdo establece un cronograma de desgravación progresiva que aporta previsibilidad a largo plazo. Mientras la nuez con cáscara ya goza de arancel cero, la nuez sin cáscara inició un proceso de reducción anual del 20% hasta su eliminación total en cinco años. Esta estructura permite a las empresas planificar inversiones y mejorar sus márgenes de rentabilidad en cultivos de ciclos largos, fundamentales para la estabilidad de las economías regionales.

Más allá de los frutos secos, otros sectores estratégicos como el aceite de oliva y el ajo ya se encuentran en la línea de largada. El aceite de oliva cuenta con un cupo inicial de 2.000 toneladas sin arancel, mientras que el ajo podrá exportar hasta 15.000 toneladas en un plazo de ocho años. El desafío para los exportadores mendocinos será ahora sostener la calidad y la competitividad mientras otros productos, como el vino y la miel, completan sus propios procesos de transición arancelaria.