Mientras la actividad ganadera en Argentina retrocedió un 7,5% en el primer trimestre de 2026, la provincia patagónica procesó más de 38.900 cabezas, consolidando una política de Estado de 15 años.
El escenario para la ganadería argentina atraviesa un momento crítico. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), la faena vacuna a nivel nacional registró una caída del 7,5% en los primeros meses de 2026, con picos de retracción del 10,7% en febrero. Sin embargo, Río Negro se convirtió en la gran excepción de este periodo, logrando un incremento del 7% en su nivel de procesamiento.
Con más de 38.900 cabezas procesadas —unas 2.500 más que el año anterior—, la provincia consolida una dinámica propia que impulsa la producción en origen y el empleo local. Desde el Gobierno provincial, se atribuyó estos resultados a una política integral que combina financiamiento, mejora genética e infraestructura, permitiendo que la cadena se mantenga activa a pesar de los desafíos macroeconómicos.
Los productores rionegrinos lograron adaptarse a tres años de sequía y a los cambios en las reglas del sector, logrando no solo sostener el stock ganadero, sino también avanzar en procesos de engorde y recría dentro del territorio provincial.
Un hecho que simboliza este presente fue el reciente remate de hacienda en Bariloche, el primero en más de una década. Este evento histórico refleja la apertura de nuevos canales de comercialización y la mejora en la calidad de la hacienda regional. Con una demanda internacional creciente por carne de alta calidad, Río Negro se posiciona como una apuesta fuerte y un modelo de resiliencia para el sector ganadero nacional.





