En mayo, las exportaciones nacionales alcanzaron los USD 9.537 millones. El trigo reingresó al top 10 de productos más vendidos, reafirmando el rol estratégico del campo en el ingreso de divisas.
La economía argentina mostró en mayo un desempeño exportador contundente, con un crecimiento interanual del 34,4% y una facturación total de USD 9.537 millones. Según el último informe del INDEC, el campo volvió a ser el motor indiscutido de este saldo, con una participación estelar del trigo, que recuperó su lugar entre los diez productos más exportados del país, integrándose a una canasta dominada por cereales, oleaginosas y proteínas animales.
El éxito de la balanza comercial en el quinto mes del año se explica por un “efecto combinado”: un aumento del 18,1% en los volúmenes despachados y una mejora del 13,9% en los valores. Los rubros de productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario (MOA) concentraron, en conjunto, más de la mitad de las exportaciones totales. Mientras los productos primarios sumaron USD 2.441 millones, las MOA lideraron el ingreso con USD 2.992 millones, impulsadas por el complejo aceitero, cárnico y de subproductos industriales.
El maíz, por su parte, se mantuvo como el producto de mayor peso individual, representando el 12,3% de las ventas externas. A este desempeño se sumaron el aceite de soja, los porotos de soja y la carne bovina, confirmando una diversificación que sostiene la competitividad nacional. Especial mención merece el mercado brasileño, donde el trigo argentino continúa siendo un insumo esencial, consolidando al cereal como un pilar fundamental en la relación comercial regional.
Este escenario ratifica que la capacidad exportadora del agro no solo es una cuestión de volumen, sino de resiliencia estructural. La integración del trigo en el ranking de los diez bienes más exportados no es casual: refleja una tracción productiva que, en un mes de altísimo rendimiento, vuelve a posicionar a la agroindustria como la columna vertebral del ingreso de divisas al país, sentando una base sólida para lo que resta del ejercicio 2026.






