Con una cosecha estimada en 163 millones de toneladas, el agro argentino demandaría más de 2.500 millones de litros de combustible, marcando un récord de consumo y logística.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) encendió los radares del sector energético con una proyección contundente: la campaña granaria 2025/26 requerirá 2.533 millones de litros de gasoil. Este volumen representa el máximo histórico registrado desde que se realiza la medición y es el reflejo directo de una superficie sembrada récord que alcanza las 42,3 millones de hectáreas, impulsada por mejores condiciones de humedad tras años de sequía.

El peso del consumo se divide en dos grandes bloques. Por un lado, las labores de producción (siembra, cosecha y laboreo) demandarán unos 1.057 millones de litros, con la soja y el maíz a la cabeza. Por el otro, el transporte se lleva la mayor tajada: 1.476 millones de litros serán necesarios para movilizar los granos hacia acopios y terminales portuarias. Este dato subraya una vez más la dependencia del sistema logístico hacia el camión, que concentra el 97,5% del gasto energético frente al ferrocarril.

En términos financieros, la cadena granaria enfrentará una inversión colosal de USD 3.758 millones solo en combustible. El informe de la BCR destaca que el aumento del área maicera y el máximo de siembra de girasol en 26 años son factores determinantes en este incremento. El gasoil, por lo tanto, se consolida como la variable estratégica que definirá la competitividad del agro en un ciclo que promete ser histórico en volumen, pero desafiante en costos.

La infraestructura vuelve a estar en el centro del debate. Con 138 millones de toneladas moviéndose por las rutas del país, el costo del flete y la disponibilidad de combustible serán los termómetros de una cosecha que busca batir todos los récords de productividad y eficiencia logística.