Una empresa santafesina innova en la protección de cultivos e industrias mediante el uso de gavilanes mixtos, logrando desplazar bandadas de palomas y cotorras sin alterar el equilibrio ambiental.
La problemática de las aves plaga, que en zonas productivas puede generar pérdidas de hasta un 35% en los lotes, está encontrando una respuesta técnica a través de la cetrería profesional. Ecoraptor, una firma de Santa Fe, lidera un modelo de control biológico que utiliza gavilanes mixtos para modificar los hábitos de colonias de palomas y cotorras, reduciendo significativamente su impacto en establecimientos agrícolas, plantas industriales y aeropuertos.
A diferencia de los métodos de erradicación tradicionales, esta estrategia se basa en el comportamiento natural de los depredadores. La presencia constante de las rapaces genera una sensación de peligro persistente que obliga a las plagas a abandonar sitios específicos de alimentación o descanso. El proceso, sin embargo, no es improvisado: requiere un estudio previo de los hábitos de vuelo y las zonas de dormidero de las bandadas, integrando el uso de gavilanes con drones y sistemas de captura para maximizar la eficacia del desplazamiento.
El gavilán mixto, protagonista indiscutido de esta solución, ha demostrado ser una herramienta altamente adaptable debido a su versatilidad, inteligencia y capacidad de vuelo en espacios cerrados como galpones. Esta especie, autóctona del continente americano, es el pilar de un criadero único en la provincia de Santa Fe, donde los ejemplares son criados bajo custodia humana desde sus primeros días de vida. El vínculo entre el ave y el manejador no es de adiestramiento forzoso, sino de cooperación basada en el comportamiento natural de caza bajo supervisión.
Este enfoque representa un cambio de paradigma en el manejo de fauna silvestre: el objetivo no es la eliminación, sino la convivencia saludable. Al optimizar la gestión de plagas mediante métodos biológicos, el productor accede a una herramienta complementaria que protege la rentabilidad del cultivo sin el uso de químicos ni métodos disruptivos. Es, en esencia, una aplicación de la naturaleza al servicio de la eficiencia agropecuaria.







