Con 49 plantas industriales y presencia en más de 100 países, el Grupo Arcor consolida un modelo de integración vertical que combina competitividad mundial con un fuerte compromiso por la preservación de la biodiversidad en Argentina.
La historia de Arcor, iniciada el 5 de julio de 1951 en Arroyito, Córdoba, es el relato de una evolución constante que transformó una pequeña fábrica de caramelos en un holding con tres unidades de negocio: consumo masivo, agronegocios y packaging. Hoy, la firma emplea a más de 20.000 personas y se posiciona como el primer productor mundial de caramelos duros y el principal exportador de golosinas de Argentina, Chile y Perú. Un hito reciente de su internacionalización es la puesta en marcha, en 2022, de su planta en Luanda, Angola, la mayor fábrica de su tipo en ese país.
Más allá de las cifras de producción, Arcor ha implementado un modelo industrial basado en la integración vertical para el abastecimiento de insumos y el desarrollo de capacidades internas. Este esquema le ha permitido concretar alianzas estratégicas con líderes globales como Danone, Coca-Cola e Ingredion, facilitando el ingreso a nuevos mercados y el fortalecimiento de marcas icónicas como Bon o Bon y Chocolinas.
Sin embargo, el desafío actual del grupo trasciende lo comercial. En un contexto de crisis climática, Arcor protege y monitorea más de 28.000 hectáreas de bosques nativos en Argentina bajo su Estrategia de Biodiversidad. Esta gestión se materializa en corredores biológicos clave, como el Bosque Natural Vivir Mejor en las Yungas tucumanas (6.000 hectáreas) y la Reserva Natural Cultural Papel Misionero en la Biósfera Yabotí (10.000 hectáreas).
Los monitoreos científicos realizados junto al CONICET y la Fundación ProYungas confirman la salud de estos ecosistemas. En Tucumán, el relevamiento de 2025 identificó 58 especies de aves, mientras que en Misiones se detectó el 75 % de la comunidad de mamíferos esperada, incluyendo especies amenazadas como el tapir y el ocelote. Para Arcor, la conservación no es solo un deber ambiental, sino una necesidad estratégica: según el Foro Económico Mundial, más del 50 % del PBI mundial depende directamente de la naturaleza.





