Desde la Federación Agraria Argentina, Marcos Dal Mazo alertó sobre el impacto de los altos costos, la caída de rentabilidad y la falta de previsibilidad que jaquean a los productores primarios de la región.
La producción citrícola argentina atraviesa un momento crítico que amenaza la continuidad de la próxima temporada productiva. En declaraciones recientes, Marcos Dal Mazo, referente de la Federación Agraria Argentina (FAA), advirtió con firmeza que la próxima campaña se encuentra seriamente en riesgo debido a la combinación de factores macroeconómicos desfavorables, el incremento sostenido en los costos operativos y la marcada caída en la rentabilidad de las explotaciones familiares.
El sector, concentrado fuertemente en el noreste del país (NEA), enfrenta un escenario donde los precios que percibe el productor primario no logran cubrir los gastos básicos de mantenimiento, cosecha y empaque. A esto se suman las dificultades logísticas y el encarecimiento de insumos clave dolarizados, generando un combo financiero asfixiante que deja a cientos de pequeños y medianos productores al borde de la paralización de sus actividades.
Desde la entidad gremial agropecuaria señalaron que, de no mediar medidas urgentes de asistencia y políticas activas de contención para las economías regionales, el impacto social y económico repercutirá de manera directa en el empleo rural y en el entramado comercial de toda la zona productora. La falta de financiamiento accesible y la presión tributaria agravan aún más un panorama que ya muestra señales de retracción en las quintas.
Ante este escenario, los productores insisten en la necesidad de abrir canales de diálogo efectivos con los gobiernos provinciales y nacionales para diseñar herramientas de emergencia que permitan preservar la actividad, asegurar la llegada de la cosecha futura y evitar un éxodo irreversible de trabajadores del sector citrícola.





