Mientras la Selección compite en la cancha, el sector agroindustrial argentino despliega su potencial exportador ante Jordania, Argelia y Austria. Un análisis de la BCR revela cómo los granos y lácteos sostienen el intercambio en mercados con realidades muy distintas.

El Mundial de fútbol 2026 no solo concentra la atención en lo deportivo; también pone bajo la lupa los vínculos estratégicos que la Argentina mantiene con sus rivales de fase de grupos. Un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destaca que, detrás de la pasión por el juego, existe un flujo constante de materias primas y productos agroindustriales que conectan al país con destinos estratégicos en África, Medio Oriente y Europa.

Argelia se consolida como el jugador más fuerte en términos de volumen entre estos rivales. Con importaciones que superaron los 1.100 millones de dólares en 2025, el país africano es un cliente clave para nuestro complejo maicero —representando el 10% de nuestras exportaciones totales del cereal— y un destino fundamental para la leche en polvo, sector en el que Argentina es un proveedor central para el alto consumo local argelino.

Por su parte, Jordania se perfila como un mercado con un “techo alto” y potencial por explotar. Aunque el intercambio actual se basa en maíz, soja y productos lácteos, la posibilidad de incrementar las ventas de carne y cueros bovinos abre una puerta prometedora. Según la BCR, la región de Medio Oriente es un destino clave que requiere de una estrategia comercial fina para sortear barreras arancelarias y sanitarias.

Finalmente, el vínculo con Austria presenta un perfil distinto: si bien el volumen comercial directo es menor, la relación se apoya en inversiones en sectores industriales y de servicios. Además, el análisis advierte que los registros oficiales no siempre capturan el intercambio total, dado que el comercio intra-Unión Europea —con hubs como Rotterdam— actúa como puente, una dinámica que podría profundizarse tras la plena vigencia del acuerdo Mercosur–UE.