Tras apagar sus hornos tras más de seis décadas de historia en la provincia de Buenos Aires, la firma adeudaba salarios y cargas sociales, desatando el reclamo gremial ante la falta de respuestas patronales.
El impacto de la crisis en el sector industrial sumó un nuevo capítulo crítico con el cierre definitivo de una histórica planta metalúrgica en la localidad bonaerense de Lanús. La firma Vaspia S.A.I.C., con más de sesenta años de trayectoria en la fundición de metales no ferrosos, apagó sus últimos hornos y dejó a unos 60 trabajadores en una situación de total incertidumbre laboral y económica.
En medio del conflicto por la falta de pagos, los operarios denunciaron que la única propuesta de la patronal para saldar los haberes atrasados acumulados desde julio fue entregarles aproximadamente 300 kilos de bronce sobrante de la producción. La insólita alternativa generó el rechazo inmediato del personal, que remarcó la imposibilidad de afrontar sus obligaciones familiares con restos de material de fundición.
Los trabajadores, con antigüedades que en su mayoría superan las dos décadas en la compañía, señalaron que los propietarios dejaron de presentarse en las instalaciones. Además de los salarios y el aguinaldo adeudado, advirtieron sobre irregularidades con los aportes jubilatorios y de obra social que figuraban descontados en los recibos de sueldo pero no fueron depositados.
El desplome de la actividad en el sector fabril, atribuido por los afectados a la caída de las ventas y la competencia de componentes importados, pone nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de las economías industriales y el impacto social de la recesión en el empleo registrado.





