Con una inversión de USD 85 millones, la planta Parglass operará con el primer horno 100% eléctrico alimentado por energía hidroeléctrica. Un modelo de eficiencia que desafía a la industria tradicional.
En la localidad de Villa Hayes, Paraguay, se levanta un proyecto que redefine los estándares de la industria pesada regional. Parglass, una alianza entre capitales paraguayos y la mexicana Pavisa, avanza en la construcción de una planta de envases de vidrio con una inversión de 85 millones de dólares. Lo disruptivo no es solo la escala, sino su tecnología: contará con un horno de 150 toneladas diarias que funcionará íntegramente con energía eléctrica de fuente hidroeléctrica, eliminando el uso de combustibles fósiles en la fundición.
Este avance posiciona a la planta como una candidata global a producir el vidrio con la menor huella de carbono del planeta. El proyecto aprovecha la abundancia de energía renovable para ofrecer un producto premium que ya tiene demanda en mercados de Chile, Uruguay y República Dominicana, incluso antes de iniciar operaciones formalmente en el segundo semestre de 2026. Para el mercado del NOA y el Cono Sur, esto representa una nueva opción de abastecimiento con sello de sustentabilidad.
Más allá de la fundición, Parglass apuesta por la flexibilidad productiva. La planta está diseñada para generar múltiples diseños desde una misma matriz mediante procesos de pintura y serigrafía, permitiendo que tanto grandes industrias como pequeñas empresas accedan a envases diferenciados. Este enfoque en el “envase como herramienta de venta” busca captar segmentos donde el diseño es determinante para la competitividad del producto final.
El impacto socioeconómico del proyecto es masivo: se estima la creación de 170 empleos directos y hasta 1.000 indirectos. Además, al ser el vidrio un material 100% reciclable, la empresa planea dinamizar la cadena de reciclaje regional, integrando potencialmente a más de 25.000 personas en el circuito de recuperación de materia prima. Es un caso testigo de cómo la energía limpia puede transformar la competitividad industrial de un país.