El impulso de Vaca Muerta, sumado al alza de precios internacionales por el conflicto en Medio Oriente, generó el mayor saldo mensual de la historia. Las exportaciones crecieron un 23% mientras las importaciones se desplomaron.

Argentina ha marcado un hito sin precedentes en su balanza comercial. En marzo de 2026, el superávit energético alcanzó los USD 1.090 millones, la cifra mensual más alta registrada hasta la fecha. Este resultado fue impulsado por la combinación de la creciente productividad de Vaca Muerta y la coyuntura internacional, donde la guerra en Medio Oriente disparó el precio del petróleo a nivel global.

El desempeño de marzo permitió que el primer trimestre de 2026 cerrara con un saldo positivo de USD 2.405 millones, convirtiéndose también en el mejor arranque de año de la historia para el sector. La “locomotora” de este crecimiento fue el petróleo, que sumó exportaciones por USD 710 millones, seguido por las naftas (USD 58 millones) y el gas natural (USD 54 millones). En términos de volumen, las cantidades exportadas de energía crecieron un sólido 29,1%.

Por el lado de las importaciones, se registró una caída drástica del 38,5%, bajando a apenas USD 145 millones. Este retroceso se explicó por un descenso tanto en los precios internacionales como en las cantidades demandadas, destacándose compras menores en energía eléctrica y gasoil. No obstante, los especialistas advierten que esta cuenta podría tender al equilibrio con la llegada de las bajas temperaturas en mayo y la necesidad de importar GNL.

A pesar de los desafíos estacionales que se avecinan, el efecto de la suba de precios internacionales favorece estructuralmente a la Argentina, ya que el impacto positivo en las exportaciones supera al costo de las importaciones necesarias. Vaca Muerta consolida así su rol como principal generador de divisas, transformando la crisis global en una oportunidad estratégica para la soberanía energética del país.