Con 41 votos a favor y 25 en contra, la iniciativa aprobada en la Cámara alta modifica el régimen vigente (Ley 27.640) para incrementar gradualmente los porcentajes de mezcla en naftas y gasoil, incorporando un esquema de subastas y libre competencia.

El Senado de la Nación aprobó la media sanción de un nuevo marco regulatorio para la industria de los biocombustibles, que ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados. El proyecto establece incrementos progresivos en los cortes obligatorios: el bioetanol en las naftas pasará del 12% actual al 15% a los doce meses de promulgada la norma, manteniendo inicialmente una participación equitativa entre caña de azúcar y maíz.

En cuanto al biodiésel destinado al gasoil, la normativa fija un corte inicial del 7,5% que se elevará al 10% transcurrido un año. Asimismo, la iniciativa introduce modificaciones sustanciales en la comercialización al reemplazar los precios regulados por un sistema de subastas operado en un mercado electrónico único y transparente, incorporando además incentivos para nuevos combustibles como el biometano y el combustible sostenible de aviación (SAF).

Durante el debate parlamentario, el oficialismo y los sectores defensores del proyecto destacaron que el nuevo esquema busca otorgar previsibilidad y ampliar la competencia, estableciendo un tope del 20% en la participación de volumen anual por empresa. Por su parte, cámaras empresarias y entidades del sector expresaron posiciones divididas respecto al impacto que la apertura comercial y los nuevos mecanismos de asignación tendrán sobre las plantas de menor escala.

Este nuevo ordenamiento legal redefine las reglas de juego para las economías regionales vinculadas a la agroindustria y la refinación, marcando el pulso de la agenda energética y productiva del país para la próxima década.