Según datos de la UIA, la actividad manufacturera sigue estancada y acumula cinco meses de retrocesos interanuales. Mientras los sectores vinculados al agro y la energía sostienen la actividad, el consumo interno y la construcción siguen en terreno negativo.
La actividad industrial volvió a mostrar señales de debilidad en mayo. De acuerdo con las estimaciones preliminares del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la producción cayó cerca de un 5% interanual y retrocedió un 0,8% en comparación con abril, consolidando un panorama de estancamiento que afecta al sector desde mediados de 2025.
El informe revela un escenario industrial “partido”. Por un lado, las ramas estrechamente vinculadas a Vaca Muerta y al sector agroquímico logran mantenerse a flote o mostrar indicadores positivos. Sin embargo, este desempeño no logra compensar la caída generalizada: en el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, la industria se mantiene un 3% por debajo del año pasado y un 10% por debajo de los niveles registrados en 2022 y 2023.
La demanda de energía eléctrica por parte de grandes usuarios industriales —un termómetro clave del pulso productivo— registró una baja mensual del 2,1%, reafirmando la falta de tracción. A esto se suma un contexto externo poco favorable: las exportaciones hacia Brasil cayeron un 7,6% y la liquidación de divisas del sector agroindustrial muestra una baja interanual del 11,7%.
En cuanto al consumo interno, sectores como textiles y maquinaria sufrieron caídas interanuales superiores al 20%, golpeados por la debilidad de la demanda y la competencia importada. Aunque se observaron mejoras puntuales en la construcción y la producción automotriz respecto al mes anterior, los niveles actuales siguen estando muy rezagados frente a los registros históricos, dejando claro que el “rebote” industrial es, por el momento, una asignatura pendiente.








