Tras una espera de seis años, la firma cordobesa aprobó los exigentes estándares del mercado asiático y proyecta triplicar sus ventas al exterior, alcanzando los US$ 40 millones anuales.
El sector agroindustrial argentino celebra un nuevo paso en su inserción global. Tras seis años de gestiones y estrictas evaluaciones sanitarias, el Frigorífico Bustos y Beltrán obtuvo la habilitación oficial para exportar sus productos cárnicos al mercado de la República Popular China, un hito largamente esperado por la compañía cordobesa que le permitirá dar un salto cualitativo y cuantitativo en su operatoria internacional.
Juan Manuel Beltrán, director de la firma, destacó que China era el objetivo principal planteado desde los inicios de su proceso exportador debido al volumen y la capacidad de absorción de ese mercado. Si bien las demoras iniciales respondieron a criterios de la política sanitaria del país asiático, la empresa aprovechó el período para diversificar destinos y fortalecer sus estándares de calidad, posicionándose en plazas exigentes de Europa, Estados Unidos y América Latina.
Con esta nueva apertura, el frigorífico proyecta un crecimiento exponencial en sus ventas externas, estimando pasar de los actuales US$ 10 millones a unos US$ 40 millones anuales. En el plano operativo, la meta inicial contempla despachar entre 20 y 30 contenedores mensuales de carne congelada, previendo concretar el primer envío internacional en menos de un mes, una vez finalizados los últimos detalles de etiquetado.
Para hacer frente a esta mayor demanda, la empresa destaca que su estructura está respaldada por inversiones superiores a los US$ 10 millones realizadas en los últimos cinco años en tecnología e infraestructura, a lo que sumará la contratación de nuevos colaboradores en el mediano plazo. De este modo, la compañía busca equilibrar su esquema de comercialización, apuntando a que el mercado externo pase a representar una porción equitativa frente a las ventas en el mercado interno.







