Con una inversión de USD 3.600 millones, el proyecto minero avanza en diálogos con el gobierno salteño. Pese a las expectativas de construcción, la empresa aún define su adhesión al RIGI y reafirma su compromiso con la sostenibilidad.
El proyecto minero Taca Taca, impulsado por la canadiense First Quantum Minerals, ha dado pasos decisivos en su planificación. Recientemente, representantes de la iniciativa mantuvieron reuniones clave con autoridades del gobierno de Salta para coordinar aspectos críticos como el balance hídrico y la gestión sostenible, asegurando que el desarrollo conviva armoniosamente con la comunidad de Tolar Grande.
Con una inversión estimada de USD 3.600 millones, el yacimiento se posiciona como una de las apuestas productivas más importantes para el país en la última década. El plan contempla una vida útil de 32 años, con una capacidad para procesar 60 millones de toneladas de mineral al año, enfocándose principalmente en cobre, un insumo estratégico para la transición energética global.
El diseño del proyecto prioriza la innovación y la protección ambiental. La compañía prevé el uso de energía renovable, principalmente solar y eólica, y la implementación de sistemas de monitoreo hídrico avanzados para operar en un entorno de alta montaña, a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, donde la ausencia de poblaciones cercanas facilita una gestión de bajo impacto.
Aunque el potencial económico es innegable —con la promesa de miles de empleos directos e indirectos—, el inicio de la construcción sigue siendo una incógnita. La empresa aún no ha solicitado formalmente su adhesión al RIGI y ha aclarado que los tiempos de ejecución dependen de múltiples factores técnicos y regulatorios, manteniendo a Taca Taca como uno de los activos de cobre más avanzados y observados de Argentina.






