Con una capacidad adicional estimada en hasta 83.000 toneladas anuales de carbonato de litio, las firmas mineras consolidan inversiones millonarias amparadas en el RIGI, marcando un hito histórico para la producción de la Puna argentina.
La industria del litio en el norte argentino entra en una fase decisiva de maduración productiva con el anuncio de la puesta en marcha de cuatro nuevas plantas e instalaciones de ampliación operadas por las compañías Posco, Río Tinto y Galan Litio. Las inauguraciones, previstas a lo largo del mes de octubre, dinamizarán de manera directa la economía de la región y ratifican la consolidación de los proyectos mineros apalancados en el régimen de incentivos a grandes inversiones.
El paquete de aperturas contempla proyectos de gran envergadura en el Salar del Hombre Muerto y zonas de influencia compartidas, destacando la planta “Sal de Oro” de Posco Argentina (con una inversión de 547 millones de dólares), “Sal de Vida” y “Fénix 1B” de Río Tinto (con desembolsos que alcanzan los 818 millones y 531 millones respectivamente), y el proyecto “Hombre Muerto Oeste” (HMW) de Galan Litio, que prevé una inyección de 217 millones. En conjunto, estas instalaciones inyectarán una capacidad productiva adicional de hasta 83.000 toneladas anuales de carbonato de litio al mercado global.
Desde el sector gubernamental y empresario subrayan que este salto operativo no solo multiplicará las exportaciones y el ingreso de divisas, sino que potenciará la contratación de mano de obra local y la demanda de bienes y servicios provistos por la cadena de valor pyme de Jujuy, Salta y Catamarca. La puesta en marcha de estas plantas consolide al corredor cordillerano como uno de los polos de transición energética más competitivos a nivel mundial.





