En un entorno tan sensible como la alta montaña, la División “El Teniente” de CODELCO impulsa una prueba piloto que transforma áridos de escombros y caucho reciclado en infraestructura vial, marcando un nuevo estándar de sostenibilidad para la minería en Chile.

La gestión de residuos en el sector minero chileno está atravesando un cambio de paradigma. En un escenario donde el cuidado de la biodiversidad cordillerana es una prioridad absoluta, la División “El Teniente” de Codelco (la Corporación Nacional del Cobre de Chile), ha iniciado una intervención pionera en el camino hacia la ex planta Melón, en Colón Bajo. La iniciativa, que contempla la pavimentación de 250 metros con un 20% de áridos reciclados y 3,5 toneladas de caucho de neumáticos fuera de uso, no es solo un avance técnico, sino un ejercicio de responsabilidad ambiental aplicada en un entorno de alta fragilidad ecológica.

El valor del reciclaje en la alta montaña chilena trasciende la simple valorización de materiales. Al reutilizar escombros industriales provenientes del Centro de Manejo de Residuos Industriales (CMRIS), la operación logra disminuir drásticamente la presión sobre los lechos de los ríos locales, evitando la extracción de áridos naturales que históricamente han alterado el paisaje y el equilibrio hídrico de la zona. Esta estrategia de “círculo cerrado” permite que el residuo se transforme en un activo vial, integrándose de forma armónica en un territorio donde la logística es compleja y los costos ambientales de transporte son elevados.

La incorporación de caucho triturado en la carpeta asfáltica es, quizás, el punto más innovador desde la perspectiva técnica. Esta mezcla, desarrollada para soportar la amplitud térmica extrema y el tránsito de equipos pesados en la cordillera, otorga una flexibilidad superior a la convencional. Esta durabilidad extendida es clave para reducir la frecuencia de reparaciones, minimizando así la huella de carbono y el impacto del tránsito de maquinaria de mantenimiento en zonas protegidas.

Este proyecto piloto es un llamado a la acción para todo el sector productivo en Chile. La validación técnica tras el invierno permitirá proyectar esta solución a otras operaciones en el país, demostrando que la minería puede ser un motor de desarrollo que, lejos de ser depredador, se apoya en la economía circular para fortalecer la resiliencia de la infraestructura en condiciones extremas. La protección de nuestros glaciares y cuencas depende, en gran medida, de este tipo de innovaciones que convierten el residuo en un recurso indispensable para la operación.