Un proyecto científico internacional liderado por el INTA y la UNCuyo analiza mediante epigenética si la vid puede retener información sobre el estrés hídrico para preparar a las nuevas plantas frente a condiciones extremas.

Frente a los crecientes desafíos del cambio climático, la capacidad de adaptación de los cultivos se transformó en un pilar clave para la agroindustria. En este contexto, un equipo de investigación liderado por Inés Hugalde, científica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), encabeza un estudio pionero para determinar si la variedad Malbec es capaz de “recordar” la sequía. La iniciativa fue seleccionada por la Unión Europea a través del programa Erasmus+, quedando entre las diez elegidas a nivel internacional para potenciar el liderazgo de mujeres en áreas STEM.

El núcleo de la investigación se centra en la epigenética, es decir, en aquellos procesos que modifican la actividad de los genes sin alterar la secuencia original del ADN. El objetivo es comprobar si una planta que atravesó un período de déficit hídrico conserva esa experiencia biológica y responde con mayor eficiencia ante futuros episodios de estrés. “La epigenética nos permitiría analizar si una planta como la vid, cultivada en zonas áridas, ‘recuerda’ haber tenido sed y se prepara”, explicó la investigadora principal.

Una de las grandes fortalezas metodológicas radica en las características botánicas de la vid (Vitis vinifera), que se propaga de forma agámica mediante estacas. Esta propiedad permite evaluar si la información adquirida por la planta madre se transmite al material vegetal utilizado para multiplicar nuevos viñedos. De este modo, se busca generar herramientas concretas para los viveros y productores, permitiendo obtener estacas con memoria fisiológica que aseguren un establecimiento más exitoso desde el inicio de la implantación.

El proyecto se lleva adelante en cooperación con instituciones de prestigio como la Université de Bordeaux —con la participación de Philippe Gallusci— y cuenta con la codirección de Inés de Rosas (UNCuyo), además del aporte de Carlos Marfil (CONICET-UNCuyo) y la becaria Constanza Gallay Ruba. Con este avance, la vitivinicultura busca sumar conocimiento estratégico para mitigar el impacto de las altas temperaturas y la escasez de agua en regiones productivas clave.