El Ejecutivo enviará al Congreso un esquema con Ganancias al 15% y amortización acelerada. La medida busca captar inversiones por u$s 140.000 millones en sectores clave para la transición energética, como la refinación de minerales en origen.
El Gobierno Nacional sube la apuesta para atraer capitales de gran escala con el lanzamiento del “Súper RIGI”. Según detalló el ministro Luis Caputo, este nuevo régimen de incentivos no reemplaza al anterior, sino que busca nichos de industrias estratégicas con márgenes de rentabilidad más ajustados que hoy no existen en el país. El objetivo es claro: posicionar a la Argentina como el destino más competitivo para proyectos vinculados a la transición energética, aprovechando el superávit fiscal y energético que hoy distingue al país en el G20.
La diferencia estructural con el RIGI vigente radica en la presión fiscal. Mientras el esquema actual sostiene una alícuota de Ganancias del 25%, el “Súper RIGI” la reduce drásticamente al 15%. A esto se suma una ventaja financiera determinante: la amortización acelerada de inversiones, permitiendo recuperar el 60% del capital en el primer año. Para una industria de capital intensivo como la minería o la fabricación de componentes eléctricos, este flujo de caja inicial es el factor que define la viabilidad de un proyecto de u$s 20.000 millones.
Para la región, el impacto es directo en la cadena de valor del litio y el cobre. Caputo mencionó específicamente el refinamiento de cobre y la fabricación de vehículos eléctricos como los grandes beneficiarios. El esquema elimina “zonas grises” en las importaciones de insumos y establece arancel cero a las exportaciones, lo que facilitaría que el mineral no solo se extraiga, sino que se procese en suelo local con tecnología de punta.
Finalmente, el proyecto impone condiciones estrictas a las jurisdicciones que decidan adherir. Establece un tope del 0,5% para Ingresos Brutos y la eliminación de tasas municipales sobre las actividades alcanzadas. Economía sostiene que la pérdida de alícuota se compensará con la creación de una base imponible nueva: cobrar impuestos a industrias que, sin este marco de competitividad extrema, simplemente no elegirían a la Argentina.






