El cambio en el modelo de fabricación de la terminal automotriz Volkswagen en General Pacheco, que reemplazará piezas locales por insumos importados de origen asiático, desploma a la cadena de proveedores exclusivos y genera una fuerte contracción en el sector industrial bonaerense.

La decisión de la compañía alemana Volkswagen de discontinuar el esquema actual de fabricación nacional de la camioneta Amarok para ensamblar una nueva versión con componentes externos golpea de lleno a la industria autopartista nacional. Fuentes gremiales y empresarias del Parque Industrial de Pilar confirmaron que firmas como Kromberg & Schubert, especializada en mazos de cables y proveedora exclusiva del modelo desde 2009, decidieron cerrar sus plantas hacia fin de año afectando a más de 200 trabajadores.

En la misma línea crítica se encuentra Irauto, la filial industrial del grupo español Antolin ubicada en Benavídez, dedicada a la producción de techos interiores para vehículos, que también optó por abandonar el país. Por su parte, Pelzer System —perteneciente al grupo Adler Pelzer y encargada de suministrar insonorizantes y alfombras— redujo su plantel a apenas 13 operarios operativos tras quedar fuera del nuevo proyecto productivo de la terminal automotriz.

El impacto sectorial abarca además a otras firmas de trayectoria como Caimari y Albano Cozzuol, cuyas líneas de inyección plástica y textiles técnicos sufrieron recortes drásticos en sus contratos de abastecimiento. Desde la Asociación de Fábricas de Autocomponentes (AFAC) advierten que este proceso se inscribe en un contexto de retracción donde decenas de empresas proveedoras debieron cancelar sus actividades o reestructurar drásticamente sus operaciones debido a la apertura comercial y la pérdida de competitividad en los costos de ensamblaje local.