Con 6,1 millones de toneladas y un rinde de 45,1 qq/ha, la provincia alcanzó cifras inéditas, pero el contenido de proteína cayó al 9,7%, marcando el peor registro de la última década.
El sistema productivo cordobés cerró una campaña con dos caras opuestas: una abundancia productiva sin precedentes y una calidad industrial que enciende alarmas. Según el informe anual de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) y el INTA de Marcos Juárez, el éxito en las cosechadoras fue impulsado por perfiles hídricos óptimos y tecnología de semillas, logrando un rinde ponderado récord de 45,1 qq/ha, un 76% superior al promedio histórico. Esta explosión productiva, concentrada en el este provincial, permitió alcanzar un techo de 6,1 millones de toneladas, consolidando un Valor Bruto de la Producción de USD 1.260 millones.
Sin embargo, el volumen trajo consigo un fenómeno de dilución cualitativa. El estudio, que analizó 223 muestras representativas, confirmó una caída del 2,5% en el contenido de proteína respecto al ciclo previo. Con un promedio provincial de 9,7%, el trigo cordobés alcanzó su nivel más bajo en diez años de mediciones, impidiendo que los departamentos lograran calificar como Grado 1, mientras que ocho distritos quedaron relegados a Grado 3.
En los laboratorios, los indicadores de calidad industrial ratificaron esta tendencia: el gluten promedió 21,3% con una fuerza panadera (W) de 210 10−4 J. Si bien se observó una estabilidad aceptable, la baja absorción de agua posiciona al cereal como una materia prima de calidad industrial regular, más allá de que el rendimiento de harina en molino experimental haya alcanzado un saludable 69,4%.
El escenario no es un caso aislado, sino que replica la tendencia nacional. Mientras el país celebra una cosecha récord de 27,9 millones de toneladas, la baja proteica se generaliza en toda la región pampeana. El diagnóstico de las instituciones es contundente: el incremento histórico de la producción trajo aparejada una merma en la calidad que la industria deberá gestionar y que, indefectiblemente, pone bajo la lupa los modelos de fertilización y manejo de cara a las próximas campañas.






