Mientras el cobre mantiene su liderazgo histórico, la franja de Maricunga se consolida como un hub aurífero de clase mundial. Flagship Minerals, Tiernan Gold y Kinross impulsan inversiones estratégicas que superan los US$3.000 millones.
La franja de Maricunga, un corredor de 200 kilómetros entre Copiapó y la frontera con Argentina, está captando la atención de los grandes jugadores del mercado. Si bien el cobre ha sido históricamente el protagonista, una serie de anuncios recientes confirma que el oro vive un momento de expansión clave en la Región de Atacama, respaldado por un entorno de mayor seguridad jurídica para los inversores.
Flagship Minerals, de origen australiano, marcó un hito con la primera estimación de recursos de su proyecto Isidora Norte. Con 115,2 millones de toneladas de mineral y 2,1 millones de onzas de oro contenido, la empresa avanza hacia una prefactibilidad proyectada para 2027. Paul Lock, su director ejecutivo, destacó que el proyecto se posiciona en una “jurisdicción Tier 1”, aprovechando la mejora en la política minera chilena.
En paralelo, la canadiense Tiernan Gold confirmó avances en el proyecto Volcán, que cuenta con una base de 9,8 millones de onzas de oro. La empresa ya ha contratado a especialistas como Ausenco y Deswik para el diseño de rajo y prefactibilidad, además de avanzar en la tramitación ambiental de la mano de Gestión Ambiental Consultores (GAC). A esto se suma el respaldo presidencial al proyecto Lobo Marte de Kinross, una mega inversión de US$3.000 millones que proyecta 21 años de vida útil.
Las cifras de Cochilco validan este interés: Atacama concentra el 44% del presupuesto nacional en exploraciones mineras. La tendencia es clara: en 2025 se declararon 104 proyectos de exploración, diversificando la cartera más allá del cobre para incluir oro, plata y minerales estratégicos. Esta dinámica refleja una región preparada para captar capitales de largo plazo y potenciar la actividad económica del cono sur andino.





