El Ministerio de Minería provincial abrió un procedimiento formal tras detectarse situaciones críticas de aislamiento en yacimientos de altura, poniendo el foco absoluto en los protocolos de seguridad laboral.

La actividad minera en la región de la Puna vuelve a quedar bajo la lupa institucional luego de que el Ministerio de Minería de la provincia de Catamarca decidiera iniciar un sumario formal a la empresa Río Tinto. La medida administrativa se originó tras constatarse graves inconvenientes vinculados al aislamiento de trabajadores en yacimientos de altura debido a contingencias operativas y climáticas, lo que motivó una intervención de rigor para esclarecer responsabilidades y exigir el cumplimiento estricto de los protocolos de seguridad.

Un total de 14 trabajadores (entre personal propio y contratistas) quedaron aislados el pasado 19 de julio en la Puna catamarqueña a raíz de un violento temporal de nieve y viento blanco en el Salar del Hombre Muerto. Los operarios enfrentaron temperaturas extremas de hasta 27 grados bajo cero y acumulaciones de 2 metros de nieve. Ante este escenario crítico, la cartera minera exigió a Río Tinto la entrega inmediata de toda la documentación y reportes operativos del día del incidente para evaluar con precisión el grado de responsabilidad de la compañía.

La legislación vigente y los estándares de la industria minera moderna establecen estrictas salvaguardas para garantizar la integridad física, la conectividad y la asistencia oportuna del personal que opera en zonas cordilleranas extremas. Cualquier fisura en la logística de contingencia o en los planes de evacuación y abastecimiento durante temporales no solo vulnera los derechos laborales fundamentales, sino que compromete de manera directa la licencia social indispensable para el desarrollo de proyectos extractivos a gran escala en el país.

Para las provincias vecinas con intensa actividad minera en la alta cordillera, este episodio subraya la necesidad ineludible de extremar los controles estatales y la fiscalización preventiva. La convivencia armónica entre operaciones complejas de litio o minería metalífera y el bienestar de los trabajadores exige un monitoreo permanente por parte de los organismos de contralor, velando siempre por la seguridad humana por encima de cualquier premisa meramente productiva.