Investigadores del CONICET detectaron actividad geotérmica en el volcán Incapillo, en La Rioja. Este descubrimiento redefine el potencial energético de volcanes considerados inactivos y abre una puerta estratégica hacia las energías renovables de base.
La Cordillera de los Andes, a más de 5.500 metros de altura, oculta un potencial energético que comienza a salir a la luz. Un equipo multidisciplinario del CONICET, liderado por el investigador Pablo Alasino, confirmó evidencias de circulación de fluidos calientes en el complejo volcánico Incapillo (Corona del Inca). El estudio, publicado en el Journal of Volcanology and Geothermal Research, revela que, a pesar de no registrar actividad eruptiva visible hace medio millón de años, el sistema conserva una anomalía térmica significativa en profundidad.
A diferencia de las fuentes renovables intermitentes, como la solar o la eólica, la geotermia ofrece una ventaja competitiva fundamental: capacidad de generación constante, las 24 horas del día. El proceso aprovecha el calor interno de la corteza terrestre para transformar agua subterránea en vapor y accionar turbinas eléctricas. Este hallazgo, surgido de una consultoría técnica para la empresa Parque Eólico Arauco, demuestra que los volcanes aparentemente “apagados” pueden seguir siendo motores de energía térmica.
Sin embargo, los especialistas son cautos. La detección de actividad térmica no garantiza la viabilidad inmediata de una central eléctrica. El camino hacia el aprovechamiento energético requiere una planificación de largo plazo, que incluye estudios geofísicos precisos, monitoreo constante y perforaciones profundas para determinar si los reservorios subterráneos son explotables a escala industrial.
Argentina aún no cuenta con centrales geotérmicas operativas, a pesar de poseer uno de los potenciales geológicos más importantes del mundo a lo largo de la cadena andina.
Más allá de la generación eléctrica, el calor geotérmico abre puertas a múltiples aplicaciones, desde procesos industriales y producción agrícola hasta sistemas de calefacción, convirtiendo al Incapillo en un referente de investigación para la transición energética nacional.







